noun: an album into which clippings or notes or pictures can be pasted
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Wednesday, 14 de December de 2011
(Recogido de La enciclopedia de la Navidad)
En el pasado, eran muchos los espíritus femeninos que visitaban a las gentes del norte durante las largas noches de invierno. Unas figuras que, según muchos autores, pueden ser reminiscencias de antiguas diosas paganas: asociadas con el hogar y el fuego, el hilado, los niños y la ofrenda de regalos, estas diosas pueden muy bien haber sido las antecesoras de personajes como Santa Claus, la Bruja Befana o la Santa Lucia sueca. La llegada del Cristianismo las transformó en figuras mágicas y concentró su periodo de influencia a los Doce Días de Navidad y, especialmente, a la última jornada: la Doceava Noche o Epifanía. A través de esta transformación, la diosa germana Berchta fue la que mantuvo unas conexiones más fuertes con la época navideña.
Las diosas del invierno en el norte de Europa
Las diosas del invierno en el Norte de Europa, conocidas como Berchta (o Perchta) y Holde (o Holda, Holle), compartían muchas características y, a veces, se pueden considerar variantes de la misma deidad. Estas diosas celestes gobernaban los vientos cubiertas por un manto de nieve. Para los habitantes de la Alsacia-Lorena, Berchta a veces aparecía portando una corona de fuego, un detalle que la conectaría más tarde con la figura de Santa Lucía. Al atender los asuntos del hogar y el fuego doméstico, actuaba como la patrona de aquellos que hilaban, recompensando a los productivos y castigando a los perezosos. Berchta también hilaba: no hilo o lana, sino los destinos de los humanos, como las Parcas. La maternidad y la fertilidad de la tierra también eran asuntos suyos, y también se la consideraba guardiana de los niños y protectora de los campos. El folklore a menudo la dibujó volando por la noche acompañada de espíritus infantiles y de otras criaturas sobrenaturales, a menudo, fantasmas de perros, cabras o caballos. Berchta se aparece durante los Doce Días de Navidad, Algunos creen que conduce la Wild Hunt, una procesión ritual de fantasmas que sobrevuela el cielo en Yule.
-Folklore asociado con Berchta
Cuando el Cristianismo se estableció como la religión dominante en Europa, la imagen de la diosa se minimizó y cambió, aunque algunos de los elementos propios de sus antiguas parcelas y poderes permanecieron.
Aun en tiempos cristianos, en Alemania eran muchos los que creían que la figuraba ambivalente de Berchta los visitaba durante las fiestas de invierno. Aunque la misma Berchta aparecía como una vieja fea y andrajosa, al llegar a las casas se dedicaba a inspeccionar los hogares y comprobar si estaban limpios. Nuevamente, premiaba a los trabajadores y castigaba a los vagos.
Como patrona de las tejedoras, había una costumbre que hacía que las mujeres dejaran de hilar durante los Doce Días por respeto a ella. Otra costumbre aconsejaba consumir un determinado tipo de comida en Epifanía y dejar un poco para Berchta. Si no se cumplía la tradición, Berchta abriría los estómagos de los habitantes de la casa para zamparse su contenido. Aunque castigaba a los niños desobedientes o sucios, recompensaba a los buenos con regalos o buena suerte y, a veces, mecía las cunas de los bebés cuando nadie miraba. Sus procesiones nocturnas aterrorizaban a aquellos que las contemplaban, pero a su paso los campos quedaban fértiles para la próxima cosecha.
-Folklore asociado con Holde
La mayor parte de los rituales y prácticas relacionados con Berchta guardan también relación con Holde. Algunos detalles, sin embargo, son distintos. Las gentes del norte de Alemania hablan más a menudo de Holde que de Berchta y la imaginan –su nombre significa ’la bondadosa’- como a una mujer hermosa. Cuando sacude su colchón o su almohada de plumas en el cielo, sobre la tierra cae una gruesa capa de nieve. En tiempos cristianos, a Holde se la relacionaba con la brujería y a las brujas se las acusaba de ‘correr con Holde’.
-Hertha
En tiempo paganos, nórdicos y germánicos llamaban a la diosa del invierno Hertha o Bertha. Comparte muchas características con Berchta y Holde. Hertha era la patrona del hogar y del fuego doméstico que se dedicaba a visitar a la gente durante el solsticio de invierno. Las casas se decoraban con follaje para animar su visita y se levantaban altares de piedra en su honor sobre los que se quemaban ramas de abeto, a modo de sahumerios. Se creía que Hertha entraba en la casa a través del humo, otorgando a los sabios el don de adivinar el futuro alrededor de las llamas. Hay quien ha sugerido que el descenso de Santa Claus por las chimeneas puede deberse a esta asociación.
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Monday, 21 de November de 2011
Visto, tomado y traducido del Huffington Post

Este mapa del Paisaje del corazón de una mujer, de D. W. Kellogg, fue creado en algún momento de entre 1933 y 1842, y forma parte de la actual exposición de la American Antiquarian Society 'Belleza, vicio y virtud: imágenes de la mujer en la América del siglo XIX. Ofrece una imagen de cómo se percibía a las mujeres hace 150 años. Con características como 'Amor por la puesta en escena', 'Pasión por los Vestidos', 'Necesidad de Admiración', 'Coquetería' y 'Egoísmo' ocupando la mayor parte del espacio -incluso la provincia del 'Sentimiento' es atravesada por el 'Rïo de la Lascivia'- y con todos los rasgos positivos, incluyendo la 'CIudad y Distrito del Amor', rodeados por una rotunda cadena montañosa, el mensaje es bastante claro 'cuidado a todo aquel que entre aquí'.
El comisario de la exposición apunta: "Aunque en la imagen se dice que ha sido dibujada por 'Una dama', es bastante obvio que procede de la imaginación de un hombre", hecho no muy difícil de imaginar, dados los rotulos que se le han adjudicado al mapa. Aun así, merece señalarse que uno de los más antiguos y famosos ejemplos de cartografía sentimental, la Carte de Tendre, se atribuye a una mujer, la escritora francesa Madeleine de Scudery.
La afición por cartografiar los pensamientos y sentimientos humanos no ha muerto. Brain Pickings ha desarrollado un resumen de los Cinco atlas de la condición humana, del pasado y del presente, y -afortunadamente- son más comprensivos con las psiques de aquellos a los que se supone representan.
¿Cuáles serían los ragos más prominentes de tu mapa interior? En el Huffington te invitan a mandar tus sugerencias cartográficas a women@huffingtonpost.com
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Saturday, 19 de November de 2011
Lindsay Ashford apunta que Jane Austen pudo morir intoxicada por arsénico, según dice The Guardian
Casi a dos siglos de su muerte, la temprana desaparición de Jane Auten -con solo 41 años- se ha atribuido a muchas cosas, desde cáncer a mal de Addison. Y ahora, Lindsay Ashford, una escritora de novelas de misterio, acaba de apuntar otra posibilidad: envenenamiento por arsénico.
Ashford se mudó a la localidad de Chawton hace tres años, y comenzó a escribir sus novelas de misterio en la biblioteca de Chawton House, el antiguo hogar del hermano de la novelista, Edward. No tardó en sumergirse en los viejos y enormes volúmenes de la correspondencia de Austen, y una mañana dio con una frase que la escritoria escribió un par de meses antes de morir: 'Me siento mucho mejor y estoy recuperando un poco la buena cara, que había perdido, toda llena de manchas blancas y negras y de colores macilentos".
Ahsford, que ha investigado modernas técnicas forenses y procesos de envenamiento para sus obras, pensó inmediatamente que los síntomas podían deberse a envenenamiento por arsénico, que puede causar manchas de pigmentación en la piel de color marrón o negro e, incluso, blanco.
Poco después, se puso en contacto con el que era presidente de Jane Austen Society en Estados Unidos, que le contó que un mechón de pelo de Jane Austen que se exponía en un museo cercano había sido sometido a pruebas de arsénico por la pareja que lo dio a subasta, en 1948, dando positivo.
Ashford sostiene que el envenenamiento continuado por arsénico produce todos los síntomas de los que Austen habló en sus cartas, al contrario de otras enfermedades que se han sugerido como posibles causas de su muerte, como el mal de Addison, linfoma de Hodgkin o incluso lupus. El arsénico estaba muy extendido en la época, formaba parte de la solución Fowler´s, por ejemplo, que se empleaba para tratarlo todo, desde el reumatismo -de lo que Austen se quejaba en sus cartas- a la sífilis.
"Tras toda esta investigación, creo que la posibilidad de que se le administrara algún medicamento que contuviera arsénico es muy alta. Cuando observas la lista de síntomas que produce el arsénico, hay una correlación asombrosa", declaraba Ashford a The Guardian. "Me sorprende que nadie haya reparado en esto antes, pero no creo que la gente sepa lo mucho que se utilizaba el arsénico en medicina. Como novelista de misterio, he tenido que realizar numerosa investigación al respecto, y creo que es un poco 'serendípico' que alguien como yo se tope con cartas que puede contemplar con ojos muy diferentes a los que la mayor parte de la gente que sigue a Jane Austen lo hace".
Aunque Ashford cree que lo más seguro es que Austen se intoxicara a consecuencia de alguna medicina que le prescribieron para tratar alguna otra enfermedad, la autora juega con la posibilidad de que la novelista fuera asesinada con arsénico en su nueva obra, La misteriosa muerte de Miss Austen. "No creo que haya que descartar del todo el asesinato -comenta-. Mirando el background de su familia, hay un montón de información que nunca fue revelada y que podría haber podido motivar el asesinato. A comienzos del XIX, mucha gente se libraba del crimen utilizando el arsénico como arma, porque no fue hasta la incorporación del test de Marsh, en 1836, que los restos humanos pudieron ser analizados en busca de esta sustancia".
Sin embargo, la profesora Janet Nott, de la Universidad de Cambridge, sostiene que la teoría del asesinato es imposible: "Dudo mucho que la hubieran envenenado intencionadamente. Es muy improbable. Pero la posiblidad de que le hubieran administrado arsénico para tratar el reumatismo no es descabellada -comenta-. Es ciertamente extraño que muriera tan joven. Pero, ya que no podemos exhumar el cadáver para comprobarlo, nadie podrá saber de que murió".
Aunque a Ashford le encantaría que los restos de Austen se sometieran a los modernos análisis forenses, asume que esto es imposible: "Entiendo perfectamente que a la gente le perturbe la idea", afirma.
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Friday, 11 de November de 2011
Gracias a Electro por hacerme llegar esta historia, de cuyo enlace no me acuerdo
Con la llegada de la Revolución Industrial, las vidas de los trabajadores pasaron de estar gobernadas por la luz del día y los cambios estacionales a estar regidas por la hora de fichar. Los trenes tenían que funcionar eficazmente, y los negocios, abrir a una hora precisa; y los experimentos científicos o las previsiones astronómicas dependían también, desesperadamente, de la correcta medición del tiempo. Poner en marcha un reloj de cuco y confiar en que diera la hora no era suficiente. En Londres, la Revolución Industrial funcionaba a toda marcha y, cerca de Greenwich, se había establecido el reloj que marcaba el tiempo absoluto, el tiempo que regía al mundo. Y hubo quien llegó a convertir los viajes al observatorio de Greenwich en su rutina de trabajo.
Ruth Belville y su familia decidieron invertir para ello en un reloj perfecto, exacto, de exquisita factura. Entre 1846 y 1940, un miembro de la familia se dedicaba a coger el tren a Greenwich -o, a veces, a hacer el trayecto a pie- una vez a la semana, y ajustarlo a la hora de Greenwich. Luego, regresaban a Londres.
Compañías y negocios, que tenían un interés especial en computar la hora correcta para todo, le pagaban a los Belville para que llegaran a sus oficinas una vez a la semana con su 'cronómetro' oficialmente ajustado, y les dejaban sincronizar sus relojes con la hora de Greenwich. Ruth Belville paseaba por la ciudad, de oficina en oficina, enseñando su reloj. A veces, incluso la gente de la calle sentía la compulsión de ajustar sus relojes de bolsillo a la hora oficial -que ella portaba- y pagaban por echarle un vistazo a su reloj -que recibía el nombre de Arnold-. Ruth fue la última de su familia en dedicarse a esta tarea. Y todavía hacía el viaje a Greenwich desde Londres cuando era octogenaria.
Otro de los detalles curiosos de esta historia está en que los Belvilles tenían competencia: había un servicio más profesional que realizaba esta tarea y que, bajo el curioso nombre de The Standard Time Company, intentó quitarles del negocio durante generaciones.
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Tuesday, 08 de November de 2011
Soma soma soma soma soma soma
Por: trinidad | Zootropo | Comentarios (3) | Referencias (0)