noun: an album into which clippings or notes or pictures can be pasted
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Viernes, 11 de noviembre de 2011
Gracias a Electro por hacerme llegar esta historia, de cuyo enlace no me acuerdo
Con la llegada de la Revolución Industrial, las vidas de los trabajadores pasaron de estar gobernadas por la luz del día y los cambios estacionales a estar regidas por la hora de fichar. Los trenes tenían que funcionar eficazmente, y los negocios, abrir a una hora precisa; y los experimentos científicos o las previsiones astronómicas dependían también, desesperadamente, de la correcta medición del tiempo. Poner en marcha un reloj de cuco y confiar en que diera la hora no era suficiente. En Londres, la Revolución Industrial funcionaba a toda marcha y, cerca de Greenwich, se había establecido el reloj que marcaba el tiempo absoluto, el tiempo que regía al mundo. Y hubo quien llegó a convertir los viajes al observatorio de Greenwich en su rutina de trabajo.
Ruth Belville y su familia decidieron invertir para ello en un reloj perfecto, exacto, de exquisita factura. Entre 1846 y 1940, un miembro de la familia se dedicaba a coger el tren a Greenwich -o, a veces, a hacer el trayecto a pie- una vez a la semana, y ajustarlo a la hora de Greenwich. Luego, regresaban a Londres.
Compañías y negocios, que tenían un interés especial en computar la hora correcta para todo, le pagaban a los Belville para que llegaran a sus oficinas una vez a la semana con su 'cronómetro' oficialmente ajustado, y les dejaban sincronizar sus relojes con la hora de Greenwich. Ruth Belville paseaba por la ciudad, de oficina en oficina, enseñando su reloj. A veces, incluso la gente de la calle sentía la compulsión de ajustar sus relojes de bolsillo a la hora oficial -que ella portaba- y pagaban por echarle un vistazo a su reloj -que recibía el nombre de Arnold-. Ruth fue la última de su familia en dedicarse a esta tarea. Y todavía hacía el viaje a Greenwich desde Londres cuando era octogenaria.
Otro de los detalles curiosos de esta historia está en que los Belvilles tenían competencia: había un servicio más profesional que realizaba esta tarea y que, bajo el curioso nombre de The Standard Time Company, intentó quitarles del negocio durante generaciones.
Por: trinidad | Oddities | Comentarios (4) | Referencias (0)
De qué cosas se entera uno...
Por cierto, y sin ánimo de resultar molesto (me horroriza tal cosa). Una errata. Línea menos seis: "Fue la última de su famila que en dedicarse a esta tarea". Errata resultante de pulir el texto, por lo que deduzco.
(Y bueno, también siéntase orgullosa de que la leemos con suma atención).
(Siempre).
Microalgo | 2011-11-14 13:28:39
hermanastra | 2011-11-14 13:51:24
Microalgo | 2011-11-16 12:51:30
Me encantan los temas relacionados con el tiempo, la medición de los horas y la creación de los relojes. Hoy en día dependemos tanto de los minutos, las horas, los segundos.....
Mundo virtual | 2012-01-26 18:30:08